Zenobia y Juan Ramón, asiduos a los Museos

A lo largo de sus vidas, Zenobia y JRJ fueron grandes amantes del arte y el patrimonio. Visitaron más de 25 museos en España, EE.UU. e Hispanoamérica. La tipología de museos era muy variada, desde museos de Artes Decorativas, como el Romántico -hoy, Museo del Romanticismo en Madrid- que conserva entre sus fondos un magnífico piano Steinway & Sons, una lámpara de 18 brazos, seis sillas isabelinas y un paje de caoba, todo donado por el matrimonio Jiménez; y el de Artes Decorativas de Madrid, que recoge parte de la colección del anticuario de origen judío José Weissberger -nacionalizado español en 1914-, buen amigo de Zenobia, con el que se reencontró en el exilio neoyorquino. Museos de Arte Contemporáneo, como el de Nueva York; Etnográficos, como el de los Trajes de Buenos Aires; y Arqueológicos, como el de la Universidad de Pennsylvania. Además de museos de Arquitectura, como The Cloisters de Nueva York; Científicos, como el Museo de Minas, también de Nueva York; e Históricos, como la Casa de la Independencia y la Tumba de Benjamin Franklin en Philadelphia.

Aunque los museos que más visitaban, e incluso repetían en numerosas ocasiones, eran los de Bellas Artes: El Museo del Prado, Museo Metropolitano (Nueva York)¸ Museo de Arte de Fairmont (Boston), la Colección Frick (Nueva York), Hispanic Society of America –donde Juan Ramón dejó estampada su firma en una columna, cuando lo visitó durante el viaje de novios-, Museo Ringling (Sarasota), Museo de Williamsburg (Iowa), National Gallery of Art (Washington) y la Galería Memorial Phillips (Washington).

Zenobia, además, era miembro del Washington Arts Club y del Museum of Modern Art de Nueva York, donde habitualmente iba a comer con sus amigas.

Comprobamos el apasionamiento de Zenobia, en una carta a Olga Bauer del año 1943, sobre la National Gallery of Art de Washington:

Hoy hemos hecho una escapada para ver dos Goyas estupendos que han vuelto al museo. Francamente, me habría pasado toda la tarde sentada delante de la linda figurita [La marquesa de Pontejos], casi transparente con su fondo verde de parque suntuoso. Lo habían colgado en el lugar de honor de un salón inglés como el maestro de todos los pintores de ese tipo (una de sus facetas, qué suculenta y deleitable y fina y vaporosa a un tiempo) ¡Como ves, vuelvo entusiasmada!

 

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